Tejer con lino, trucos para desmontar el mito de la fibra rebelde

Tejer con lino, trucos para desmontar el mito de la fibra rebelde

El lino es, sin lugar a duda, una de las fibras estrella cuando se acerca el verano. Sin embargo, es una de esas fibras que no admiten muchos matices, o la amas o la odias, es difícil encontrar términos medios. Y ¿de dónde viene esa mala fama que acompaña al lino? Principalmente del hecho de que, al ser una fibra de origen vegetal, no es elástica como la lana y resulta más recia a la hora de tejer. También influye que, en muchas ocasiones, el miedo a lo desconocido o a lo que nos han contado le acabe ganando el pulso a la curiosidad y a las ganas de experimentar con materiales nuevos.

¿Preparad@s para vencer miedos y limitaciones? En este post encontrarás tips y consejos para que tu experiencia tejiendo lino, no sea tan dramática como te la habían pintado.

El lino es un hilo de origen vegetal, que se obtiene de la planta del mismo nombre. Esta planta puede llegar a crecer hasta más de un metro de alto y necesita de unos 100 días desde que se siembran las semillas, hasta que puede ser cosechada. Disfrutar de un campo de lino florecido puede llegar a ser todo un espectáculo, una extensión de efímeras flores azules, que ondean brillantes al ritmo del viento.

En el momento de la cosecha, el lino se corta y se deja secar para poder obtener la fibra de la que posteriormente se obtendrá este hilo y que se encuentra dentro de los tallos largos de la planta.

(Fotografía de isamiga76)

Como te decía anteriormente, los hilos procedentes de plantas, como el lino y el algodón, carecen de elasticidad y esto hace que, de primeras, parezcan más difíciles de tejer. Sin embargo, el lino tiene la característica de ser un hilo muy resistente, que suaviza y se hace más flexible con el uso y los lavadosY ¿cómo podemos sacar ventaja de esta cualidad? Pues sigue leyendo que, en este post, te iré descubriendo los mejores tips para que le pierdas el miedo a tejer con lino.

Para empezar, es recomendable ovillar las madejas de lino a mano, siempre y cuando tengas un par de manos extras y dispuestas a ayudarte en esta tarea o un soporte para madejas. También puedes utilizar una ovilladora aunque, en este caso, mejorará la textura si la ovillas hasta un par de veces. Sea cual sea la opción que elijas, es importante que estés alerta porque el lino tiene una facilidad increíble para enredarse, de ahí que la opción de contar con algo de ayuda externa, sea un punto a favor. ¡Ah! y no olvides comenzar siempre el ovillo por la hebra exterior, ya hemos dicho que no nos gustan los hilos enredados.

Ahora que ya tenemos los ovillos preparados para tejer, es el momento de elegir agujas. Puesto que los puntos realizados con lino son menos flexibles y se deslizan fácilmente, las agujas de madera o bambú se convierten en la mejor opción. Ten en cuenta que, por esa falta de elasticidad, el lino no se comprime tan bien como la lana y, por tanto, siempre es preferible optar por un cable algo más largo del que usarías en otras ocasiones.

¿Pensabas que no saldría esa palabra que las tejedor@s evitamos como si fuera una maldición? Pues aquí la tienes: la famosa ¡muestra!. Y no, esto no va de hacer como que no va contigo porque, aunque siempre lo es, a la hora de tejer lino, la muestra es aún más imprescindible. ¿El motivo? Las puntadas tejidas con lino tienden a alargarse, haciendo que el ancho se reduzca. Este efecto se amplifica si optas por un punto bobo. Así que ya sabes, si no quieres llevarte una sorpresa una vez hayas terminado tu proyecto ¡no te saltes este paso!

Al principio, tanto si nunca has tejido lino como si han pasado meses desde la última vez, es habitual encontrar  personas se quejan de dolor en las manos cuando tejen con algodón o lino. Y esto ¿a qué se debe? Pues precisamente a que tendemos a tejer las fibras vegetales con el piloto automático encendido, como si estuviésemos tejiendo lana. ¿Y cómo mejorar esta experiencia? Primero y fundamental, dándole vacaciones al piloto y segundo, no tensionando tanto la hebra; es preferible usar una aguja de un grosor menor al habitual, antes que acabar forzando la postura y la tensión. No olvides que tejer va de disfrutar y pasarlo bien, no lo contrario.

Además, deberás tener en cuenta que, al ser una fibra carente de elasticidad, los cambios de tensión no se corregirán al bloquear. Así que, no te lo pienses, firma ya las vacaciones del piloto y centra todos tus sentidos en lo que estás haciendo, especialmente en mantener una tensión lo más uniforme posible.

Vale, ya tengo avanzando mi proyecto ¿hay más cosas a tener en cuenta? Claro que sí, anota:

  • Una madeja se va acabando y toca pensar en unir otra. ¿Cómo lo hago? Elige un lateral de tu proyecto o una zona poco visible para unir las madejas, cogiendo una hebra de la antigua y otra de la nueva y tejiendo un punto o dos con esa hebra doble. Recuerda que el lino es más recio, las hebras se deslizan más de lo habitual y el tejido no quedará tan tupido, ni elástico como la lana, por lo que las imperfecciones serán más visibles.
  • Remata las hebras duplicando las puntadas por el revés de la prenda. Acuérdate de dejar hebras largas, al ser más escurridizas, esto nos evitará que se vayan soltando con el paso del tiempo.

A simple vista, parecen demasiadas cosas a tener en cuenta pero, aunque al principio cuesta cambiar el chip e interiorizar estas diferencias respecto a otras fibras, el resultado final hará que el esfuerzo merezca la pena. Como siempre, los premios se reparten al final:

  • Las prendas tejidas con lino se pueden lavar en la lavadora, secar en la secadora e incluso planchar. Si no tienes secadora, entonces secar en plano e imprescindible colocarlas, lejos del sol para que los colores no se vean afectados.
  • Es una fibra renovable, transpirable y muy fresca.
  • Cuando tejer con lino, el resultado será un tejido semi-translúcido, muy ligero. Y puesto que suaviza con el uso y los lavados, cada vez tendrá más caída.

Si después de leer este post te sientes con ganas de probar y lanzarte a la aventura ¡no te quedes con las ganas! Te aseguro que usarás una y otra vez aquello que tejas ¡el verano es muy largo por estas latitudes!

El lino es un material perfecto para trabajar trenzas y calados, así que tienes a tu alcance muchas opciones e ideas para ponerlo en práctica. Eso sí, para el primer proyecto, te animo a que elijas un patrón diseñado específicamente para esta fibra; eso te ayudará a conocer mejor el lino, a que te acostumbres a él y disfrutar centrándote sólo en tejer, sin preocuparte de si alargará más o menos de lo que piensas o el efecto final será muy diferente a lo que tienes en mente.

¿Sugerencias? Sin duda, uno de los proyectos que más he disfrutado tejiendo y que no me canso de usar, es el jersey Linho diseñado por Joji Locatelli.

El lino es uno de mis básicos cuando llega el calor, así que espero que este post te haya resultado útil y te animes pronto a darle una oportunidad en tus agujas. ¡Y quien sabe! Lo mismo se gana un hueco en tu corazón y te unes al club de quienes tenemos este hilo entre nuestros favoritos.

Publicado en 18/05/2018 by Oh!Lanas Home 0 717

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